8 DE MARZO · Día Internacional de la Mujer

🌿📚 De la tierra a las aulas · Mujeres que nunca dejaron de aprender

El 8 de marzo es un día para recordar la historia de las mujeres. No solo la de las mujeres famosas, sino también la de aquellas que sostuvieron familias, campos, casas y pueblos enteros sin aparecer en los libros.

En nuestro CEPER, una gran parte de nuestro alumnado está formada por mujeres rurales. Mujeres que trabajaron en el campo, en cooperativas, en fábricas, en casa, cuidando a otras personas. Muchas de ellas tuvieron que dejar la escuela demasiado pronto. Por suerte, nunca es tarde para aprender, para volver a la escuela, para retomar aquel camino que se vieron forzadas a abandonar y que hoy pueden recuperar.

📢 MANIFIESTO

Este año dedicamos el 8 de marzo a la mujer rural. Aquí podéis escuchar nuestro manifiesto leído por las voluntarias y voluntarios que quisieron dar voz a nuestros sentimientos y homenajear a las mujeres cuyas manos sostuvieron la sociedad entera.

📖 Lectura · Mujeres rurales y educación

Mujeres rurales andaluzas

Durante décadas, en muchos pueblos andaluces, la vida comenzaba antes del amanecer. Las niñas aprendían desde pequeñas a ayudar en casa, a cuidar, a atender a personas mayores, a preparar la comida, a trabajar en el huerto y en el campo.

La escuela existía, pero no siempre era una prioridad. En muchas familias, estudiar era un lujo o una posibilidad que se reservaba para otros. Había cuentas que pagar, manos que necesitaban ayudar y jornadas que no terminaban hasta bien entrada la noche.

Las mujeres rurales han sido fundamentales en la economía y en la vida social de Andalucía. Han recogido la aceituna, han cuidado el olivo y otros cultivos, han criado animales, han preparado el pan o las conservas del año, han cosido, han limpiado, han llevado las cuentas familiares, han organizado hogares, han transmitido valores y saberes. Su trabajo no siempre fue reconocido, pero fue indispensable para sostener familias y pueblos enteros.

Trabajo rural femenino

En Morón de la Frontera y la campiña sevillana, muchas mujeres han vivido esta realidad. Algunas han trabajado como jornaleras en el campo; otras han levantado pequeños negocios ligados a la tierra y a los oficios rurales; y otras, como Charo Fajardo, han llegado a liderar centros de decisión en el ámbito agrícola, gestionando almazaras y cooperativas donde antes solo trabajaban hombres.

Aunque sus nombres no siempre han quedado escritos en los libros de historia, sus huellas están en el paisaje, en las veredas del campo, en las casas de labranza y en la memoria de las familias. Son historias de esfuerzo cotidiano, de sol y tierra, de manos manchadas de barro y piernas cansadas al anochecer.

Muchas de estas mujeres no pudieron continuar sus estudios. Algunas dejaron la escuela con diez u once años porque necesitaban trabajar o cuidar a sus hermanos. Otras nunca completaron la alfabetización con tranquilidad. No fue falta de inteligencia. Fue falta de oportunidad.

Mujeres adultas en el aula

Hoy, años después, muchas vuelven al aula. Se sientan en una mesa, abren un cuaderno, escriben su nombre con seguridad, leen en voz alta, preguntan, se atreven. Y lo hacen desde la misma fortaleza que un día cultivaron para sostener la vida cotidiana.

Volver a estudiar no es solo adquirir contenidos. Es recuperar algo que quedó pendiente. Es demostrar que el aprendizaje no tiene edad. Es decir: ahora me toca a mí.

Este regreso al aula es también una forma de reconocimiento. Reconocimiento a las mujeres desconocidas que plantaron, cosecharon, cocinaron, lavaron, cuidaron, enseñaron con el ejemplo y nunca renunciaron a seguir caminando, aunque el mundo a su alrededor no siempre les facilitara paso. Hoy sus voces, sus pasos y sus historias crecen de nuevo, ya no desde el campo solitario, sino compartidas entre todas y todos.

🖍️ Murales colaborativos

Este año, cada clase construiremos entre todos y todas un gran mural. Una imagen dividida en partes que cada grupo completará. Al unirlas, aparecerá una historia compartida: mujeres trabajando la tierra y mujeres aprendiendo en el aula.

Nuestro mural colaborativo representa ese recorrido: del olivo al pupitre, del trabajo invisible al cuaderno abierto. No todas nuestras alumnas vienen del ámbito rural, pero sí una inmensa mayoría. Y todas merecen este homenaje.


Cada persona aportará su parte. Como en la vida real. Porque ninguna historia se construye sola.

🖍️ Para colorear

Vamos a colorear un cartel para decorar nuestra carpeta y conmemorar este día.

🎮 Juegos (8M)


👉 Pincha en cada título para ver la propuesta de actividades

📚 Formación Básica +
1) Lectura compartida.
2) Subrayar frases importantes.
3) Escribir: “No pude estudiar porque…”
4) Participar en el mural.
5) Lectura del manifiesto.
🗣️ UBI +
1) Vocabulary: woman, rural, school, learn, opportunity.
2) Short sentences about their experience.
3) Oral practice: “It is never too late to learn.”
💻 TIC +
1) Diseño digital de una parte del mural.
2) Crear un QR con testimonios.
3) Exportar a PDF.

🌿 En nuestro CEPER, aprender también es una forma de justicia. Nunca es tarde.